diente de leon

Se hace tarde ya para intentar comprenderlo todo. Despues de mucho patear descalza, me arden los pies y tengo que admitir que hay cosas que no comprendo, dentro de mi… y no creo que pueda nunca comprenderlas.

La comprension no viene por mas que uno se estruje las sienes. Aceptar suele ser mejor remedio. Acepto que la he cagado, que tu y tu y tu os habeis ido y no volvereis. Racionalizo que no es mi culpa, almenos no del todo. Acepto la derrota, que no queda mucho por decir, que estoy cansada y las consecuencias me pueden y pesan. Acepto que he optado siempre por elegir el camino que no era. No se muy bien por que, quizas brillaba mas, quizas soy demasiado cabezota. Quizas, quizas, quizas.

Ahora ya no me importa nada de eso. He reducido mis expectativas a contemplar las nubes libremente, deshacerme de todas estas categorias que cuadriculan mi mente y la reducen a un punto negro donde no entra el sol. No mas bifurcaciones, ahora el camino es inconmensurable. Procuro no pensar en formas, solo volar, como el diente de leon.

El sol da de lleno sobre esa mesa de madera y nos roza la piel. Ambos sentados con las piernas estiradas. El café esta caliente, dulce. El cielo azul claro lleno de nubes que corren en tropel. La brisa se mueve rapido y refresca. En silencio, en un oasis. Estamos en ese espacio entre los dos donde no hacen falta palabras. Nos movemos por él con los ojos vendados; guiandonos por el tacto, el olfato, el sonido de los ecos de fuera. Adoro ese espacio. Es como leche, como crema, como talco, como nube. Es blanco, es una sabana caliente y suave.

Te veo sentado frikeando en el sofa conmigo y me parece fascinante. Compartir el mismo momento espacio-temporal con algo tan tonto y a la vez tan importante. Ahora me retraigo, me paralizo. Es un milagro. Es un mundo por decubrir.

Siempre me ha palpitado la vena exploradora.

Joder, que si. Que se que existe. Compartir nimiedades que comprendes, se que las comprendes, se que las disfrutas, lo veo en tus ojos. Se que hablamos el mismo idioma y se que eso no tiene precio.

No es la forma, no es el transito. Es la voluntad, el esfuerzo, la fuerza, las ganas, el riesgo. Que creas, que luches, que asomes la nariz con enfermiza curiosidad por donde crees que hay oro. Que yo sea ese oro. Es un milagro. Detalles aparte. El color, la medida solo realzan las chispas que brotan de tus ojos. Encontrar en esos ojos esa comprension, perdon, cuidado, aceptacion, ganas por compartirse. Tener algo que compartir. Tener valor para hacerlo.

Tengo claro que existes, pero aun me cuesta verte en todos lados.

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